miércoles, 4 de mayo de 2016

Nuevas Metodologías basadas en trabajo por Competencias. Reflexión de Pilar Isidoro. Seminario Profesores 2016.

NUEVAS METODOLOGÍAS BASADAS EN EL TRABAJO POR COMPETENCIAS

En la actualidad, las nuevas metodologías abogan por el proceso de inclusión de las competencias como elemento esencial del currículo. Esto implica partir del nivel de cada uno de los alumnos y posteriormente secuenciar los aprendizajes hasta conseguir la adquisición de las competencias.
Desde mi experiencia como docente especialista en la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, hechos como la escasez de recursos, la inexistencia de un modelo colaborativo entre los propios docentes, o el propio currículo, nos obligan a llevar a cabo procesos aislados y descontextualizados del aula de referencia.
Como docentes, para afrontar con éxito una enseñanza por competencias basada en una escuela inclusiva, hemos de romper con el aislamiento de materias, es necesario eliminar la idea de una sociedad basada en el individualismo y ofrecer estrategias para el aprendizaje, así como despertar la curiosidad del alumnado, es decir, debe existir una motivación hacia los aprendizajes.
Se trata de hacer un nuevo planteamiento de la función del alumno en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Su participación e implicación  no será individual, sino que se basará en un aprendizaje cooperativo y por tanto propiciará un alumno activo, autónomo y responsable de sus aprendizajes y conocedor de las estrategias y aprendizajes del resto de compañeros.

Como vemos, las metodologías basadas en el trabajo por competencias precisan de una coordinación y de la existencia de estrategias conexionadas que van a favorecer la construcción colaborativa del conocimiento.

Bilingüismo y diglosia Infografía de María Zapata Seminario Profesores 2016

Bilingüismo y diglosia: Bilingüismo y diglosia | Piktochart Infographic Editor

Reflexión sobre Nuevas Metodologías de Aprendizaje. Por Cauxa Román. Seminario Profesores 2016

En los últimos años han surgido multitud de métodos de enseñanza-aprendizaje que se apartan del modelo tradicional. El Aprendizaje Basado en Problemas, el Aprendizaje Basado en Proyectos o el modelo de Flipped Classroom son algunos de ellos. El objetivo común de estas nuevas metodologías consiste en que el alumno pase a ser el centro del proceso de aprendizaje, y deje de ser un mero receptor o espectador. Gracias a su implicación activa en el proceso de construcción del aprendizaje, se involucrará personalmente en él, lo que dará como resultado un conocimiento más duradero, experiencial y crítico, que lleva asociada la consecución de unas competencias que refuercen su pensamiento crítico y su capacidad de actuación en el mundo real.
Como docentes, todos compartimos estos objetivos. Sin embargo, la aplicación práctica de estos nuevos métodos de enseñanza lleva asociada una serie de problemas que son difícilmente solucionables en nuestro sistema actual de enseñanza. En primer lugar, debe destacarse que estos sistemas presuponen que tanto los centros educativos como los alumnos desde sus casas tienen un acceso óptimo a las nuevas tecnologías. Esto no siempre es así. De hecho, centrarnos demasiado en los recursos digitales puede ahondar la brecha entre los alumnos con altas y bajas posibilidades económicas.
Por otra parte, tanto el ABP como el trabajo por proyectos o el modelo de Flipped Classroom utilizan las nuevas tecnologías como “apoyo” para que los alumnos consigan completar el proceso de aprendizaje. Parece, no obstante, que las tecnologías pasan a ocupar el centro del proceso: el docente ya no explica en clase, sino que prepara un vídeo que los alumnos han de ver en casa y a partir de ahí se convierte en un guía que los acompaña para que consigan construir ellos mismos los conocimientos. Tras esto, diferentes grupos escogen los aspectos que van a investigar preparan un proyecto/ artefacto que expondrán ante el resto de compañeros. Esto plantea un escenario más que viable: los alumnos no ven el vídeo enviado (o lo hace una minoría), asisten a clase y no se puede avanzar comúnmente en el proceso, puesto que no han dado esos primeros pasos imprescindibles.
Además, es fácil que el foco principal se aparte de los contenidos y se desplace a las herramientas de trabajo. Es decir, los contenidos pueden pasar a un lugar secundario y ser sustituidos por el continente (cómo preparar el material, qué herramienta es más adecuada, los problemas de funcionamiento…).
Otra desventaja de estas metodologías consiste en que para construir este aprendizaje grupal y hacerlo de modo cooperativo, cada grupo de alumnos ha de trabajar un aspecto distinto del tema objeto de estudio, lo que ocasiona que se especialice un ámbito concreto y la visión de conjunto sea pobre. Construirán un producto que compartirán con el resto de la clase, pero el resto de las agrupaciones, obviamente, adquirirán una visión muy parcial y superficial del trabajo de sus compañeros.

Por último, entiendo que hay un problema más importante que cualquiera de los anteriores. En el sistema educativo español, el currículo que establece la legislación, los contenidos, objetivos, competencias, criterios de evaluación… están establecidos por leyes educativas de obligado cumplimiento. Resulta ingenuo partir de que en un aula, un grupo de alumnos puede proponer temas o aspectos sobre los que le gustaría investigar. Es obvio que si investigan y construyen conocimientos sobre  cuestiones que a priori les interesan, la implicación será mayor y el aprendizaje, significativo. Sin embargo, el docente está obligado a cumplir con lo que la legislación establece: los alumnos deben trabajar aquello que aparece en el currículo, adoptando las estrategias que permitan que alcancen los objetivos de área, curso, etapa… En definitiva, si el docente no quiere incumplir la legislación vigente, tiene muy poco margen para aplicar estas nuevas metodologías de aprendizaje, que, por otra parte, serían mucho más enriquecedoras y motivadoras para los dos eslabones de la cadena del aprendizaje.